El voto inútil y el voto útil.
Antes de que termine la etapa en la cual el IFE dice que podemos decir, cualquier cosa prácticamente acerca de los candidatos y sus partidos, ya que la veda electoral se la pasó por el arco del triunfo toda autoridad y servidor público de este país, me permito reflexionar sobre algo que es herramienta de varios de los candidatos y partidos, el voto útil. Para empezar todo voto es útil, y en función de los interese de cada facción lo será mas o menos, no es cuestión de existencia del mismo, es de su utilización.
En el primer caso, el votar por un candidato a la cabeza o con ventaja, reafirmará el liderazgo del mismo sobretodo, en el sentido obtención del voto, no de la preferencia, ya que si el voto es razonado como se debería o pretende, varios de los candidatos o partidos estarían en cero.
Este candidato tendría una ventaja en el sentido percepción al ser un ganador holgado, pero más que otra cosa sería la idea de que la “mayoría”, ya que una segmento mayor de votantes, que no de la población, lo prefiere; después hablare de los nulos o incapacitados, pero es un caso especifico.
En el caso de votar por el segundo lugar o contendiente, la intención de alcanzar o de preferir a este, ya será de acuerdo a lo que si se quiere y lo que no; pues si dicho candidato nos es contrario a las preferencias o expectativas, votar por él es simplemente auto-traición, este voto es de verdad, tal vez el verdaderamente inútil, ya que es caer en el juego de los partidos para mantener a su oligarquía y poder en contra del otro, a cualquier costo.
Votar por el tercer lugar para mantener su existencia o pelear el segundo lugar, tiene más sentido que votar por el segundo para competir por una contienda perdida, pues en realidad aquí se juega mas, una estructura de poder, que dependiendo a cual facción se pertenezca o prefiera; dicho voto hará competir a un tercero generando una valoración de la pertenecía de los candidatos.
Ejemplo si el candidato que va en segundo lugar ya es una momia del poder, de esos que han hecho de su necedad un apostolado, es mejor no darle el voto a él, es mejor dárselo a quien le puede competir por posiciones y en caso de aventajarlo, demostrarle que no hay masoquismo colectivo, pero si un descontento colectivo, o, en caso opuesto, que no se concuerda con su posición supuestamente igualitaria de sexos, que en realidad también es una posición radical, pues Lisístrata o Pantaleón y las visitadoras, hace mucho que dejaron de ser necesidad en nuestra sociedad.
Además eran Comedias y de verdad que a veces los políticos dan más risa que valores.
En cualquier caso, el voto es útil.
De los nulos y los blancos, así como de los “incapacitados”, todos son un porcentaje tan alto como los ganadores, de nuevo el enemigo a vencer en la democracia perfectamente imperfecta que vivimos, es el abstencionismo, por una u otra de las causas.
Los nulos, ya sea por desconocimiento, decisión o acción, son votos inútiles, al igual que los blancos y los “incapacitados”, ninguno de ellos cuenta, si nuestro sistema electoral no fuera una creación para protección de los partidos, dichos votos, aun los abstención, de acuerdo al padrón electoral, las segundas o terceras rondas, salvarían mucho de estos.
Estos blancos o nulos representarían al descontento o no preferencia del electorado, pudiendo contabilizarse y llamando a, si es una mayoría, absoluta o relativa, a una nueva elección o a una nueva ronda.
De los “incapacitados”, en esta elección que se avecina es un porcentaje altísimo de electores probables, aproximadamente el 15% del padrón, lo cual haría la diferencia entre el primero y el segundo lugar claramente, pero que por decisión o indecisión propia, no actualizaron su credencial, o no la tienen o no les interesa.
Para cerrar se puede diferenciar el voto, en un afán, demócrata; se puede repartir las preferencias del elector en diferentes facciones, ejemplo si la elección a la que se concurre es federal, presidencial y locales, senadores, gobernadores, diputados, como es el caso de varias este próximo día electoral, no se tiene que concentrar la decisión de voto en un solo partido, si deseo que cierto partido conserve su registro o si quiero un equilibrio en los poderes, se puede dar voto diferenciado de acuerdo a los candidatos o partidos, no es obligación votar todo por el mismo, es más me atrevo a decir que dividir nuestro voto en local, estatal y federal es una necesidad y obligación, para así generar equilibro y demostrar nuestro contento o descontento en cada ámbito.
Y solo como referencia, no por afán demócrata falso, es en realidad, si vayamos a votar, por quién, eso decisión de cada uno, pero hagámoslo por simple respeto a nuestros derechos y responsabilidades.